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Malos hábitos al volante

Malos hábitos al volante que debes evitar o corregir

16 Agosto, 2016 - Autoescuela GO!!!

Malos hábitos al volante que debes evitar o corregir

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Cuando uno lleva ya varios años conduciendo suele adquirir malos hábitos al volante. Otras veces, hay quienes sin carné de coche cometen el grave error de aprender a conducir bajo las directrices de un amigo o familiar.

Aprender a conducir en Bilbao o donde sea en estas circunstancias, conlleva también la adquisición de malas costumbres que luego costará corregir en la autoescuela.

Con el objetivo de concienciar a aprendices y conductores veteranos, recopilamos a continuación los malos hábitos al volante más comunes y fáciles de adquirir.

10 malos hábitos al volante

1. Malas posturas.

Este es uno de los peores hábitos al volante. Cuando llevamos tiempo conduciendo parece que nos invade la desgana y falta de atención. El brazo apoyado en la ventanilla, dando golpes con la mano al son de la música y recostados hacia la izquierda con una mano al volante. Una postura muy frecuente en conductores veteranos y que aumenta el riego de accidente.

Por eso precisamente debemos llevar una postura correcta en el coche, de pies, manos, espalda e incluso culo. Estar cómodos y bien encajados en el asiento. Es imprescindible estar correctamente sentado para sentir el funcionamiento del coche y predecir su comportamiento, no lo olvides.

Pero ni tanto ni tan calvo. Sentarnos muy pegados al volante tampoco es una postura correcta, ya que en caso de accidente los daños pueden ser mayores.

2. Bloquear los cruces.

Una actitud egoísta y despistada cuando conducimos con confianza y a diario es la de bloquear los cruces. Es decir, apurar un semáforo en ámbar para tener que parar unos metros más adelante en un semáforo que ya está en rojo y bloqueando la circulación perpendicular.

Piénsalo, te conviertes en la causa de atascos y retenciones, algo que a ningún conductor gusta.

3. Recorridos habituales con el piloto automático.

¿Alguna vez has utilizado la expresión “esta carretera me la conozco de memoria”? Si es así tienes un mal hábito al volante adquirido y que puede suponer un peligro tanto para ti como para el resto de conductores.

La rutina es la madre de toda mala costumbre. El mero hecho de repetir con frecuencia la misma ruta, como por ejemplo ir y volver del trabajo, se convierte en un auténtico peligro, ya que dejamos de prestar atención a las señales o posibles variaciones de la carretera. Confiarse no es bueno.

Además, el peligro aumenta cuando circulamos por vías secundarias, ya que es en este tipo de carretera donde se producen la mayoría de siniestros.

4. Abusar de la reserva de combustible.

Si abusamos de la reserva de combustible suele ser por pereza o ahorro, pero lo cierto es que si abusamos del estado de reserva, el depósito puede presentar sedimentos acumulados. Esta costumbre terminará por alterar el correcto funcionamiento del coche.

5. Agresividad al volante.

¿Qué les ocurre a algunos conductores que gritan y hacen aspavientos como locos? Parece que al vernos en el interior de un vehículo nos sentimos más seguros y no nos cuesta gritar u enfadarnos por lo que están haciendo otros conductores.

Lo primero de todo, hay que recordar que la paciencia es la madre de todas las ciencias, incluida esta. Ser agresivo al volante, acelerar, gritar o hacer maniobras bruscas de adelantamiento son malos hábitos al volante que pueden provocar un accidente.

Así que ya sabes, tranquilo y poco a poco, al volante nunca hay prisa.

6. Conducir con una mano.

Manipular el GPS o apoyar la mano en la palanca de cambios mientras conduces es un mal hábito que hay que evitar. Las dos manos deben estar siempre al volante y hay que reducir los factores de distracción mientras conducimos.

Además, dejar la mano sobre la palanca de cambios puede estropear a medio plazo el sistema.

7. No indicar las maniobras.

Dejar de usar los intermitentes para advertir de nuestras intenciones es peligroso y arriesgado. A veces, cuando ya llevamos tiempo conduciendo y vemos que no viene nadie, cambiamos de carril sin marcar. Así es cómo habitualmente se adquiere este mal hábito al volante. No empezar a hacerlo es la mejor solución para poder evitarlo.

8. No prestar atención a los espejos retrovisores.

Tal y como nos ocurre con los intermitentes, los espejos retrovisores son un elemento imprescindible que olvidamos con el paso del tiempo. Una buena costumbre que suplimos con un giro de cuello, o ni eso.

Recuerda que este gesto está completamente prohibido y que es muy peligroso. Antes de cambiar de carril, una mirada rápida a través del retrovisor puede ahorrarnos muchos disgustos.

9. No mantener la distancia de seguridad.

No mantener la distancia de seguridad entraña un grave riesgo de accidente. Parece que con el tiempo y al son de esa agresividad por costumbre que señalábamos con anterioridad, aparece el acoso constante al conductor de delante.

Junto con este mal hábito aparecen otros, como dificultar la incorporación de otros conductores a la carretera o impedir el flujo de tráfico permaneciendo en el carril derecho. Es la carretera, no la guerra.

10. Confiarse.

Y en último lugar, la confianza en uno mismo. Parece que cuantos más años como conductor el ego al volante crece. Nos creemos invencibles, puede que alardeemos de no haber tenido nunca un accidente o utilicemos expresiones como “yo controlo”.

Esta es una mentalidad y un error muy frecuente. Primero, porque lo que desde luego no controlas es lo que hacen otros y segundo, porque por muchos años que lleves conduciendo nunca hay que dejar de estar alerta, repasar estos malos hábitos e intentar corregirlos cuanto antes.

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Categorías: Consejos conducción

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